MUCHAS GRACIAS POR SEGUIR NUESTRO BLOG
jueves, 10 de junio de 2021
DISTORSIONES
sábado, 8 de mayo de 2021
EL PAQUETE DE KLEENEX
domingo, 2 de mayo de 2021
HAY DÍAS QUE...
sábado, 13 de marzo de 2021
NOTAS
sábado, 6 de marzo de 2021
RECUERDOS DE UN PARQUE
lunes, 8 de febrero de 2021
PER MOLTS ANYS BITXO PETIT
viernes, 15 de enero de 2021
NOCHE DE REYES
Ya han pasado unos días del inicio del nuevo año. Atrás quedan esas vacaciones navideñas un tanto extrañas, un poco descafeinadas, con una pizca de tristeza y ese breve entusiasmo mezclado con algo de esperanza para un futuro mejor.
El pasar de los años y el ver crecer a mi pieza TEA empieza a pesar en nuestras espaldas, no por nada en concreto en realidad. Sigo pensando y creyendo que tiene mucho camino por delante, que todavía puede demostrar más de lo que ya ha demostrado y que repartirá más collejas a los incrédulos que no creen en ella. Lo sé, estoy convencida. El límite, ese que tanto miedo nos da, aun no se avista en el horizonte. Así que como siempre, cogidos de la mano iremos hacia allí.
Sin embargo me pesa, me duele en el alma lo que ya no podrá ser nunca. Chorradas seguramente, pero el tiempo se escapa entre mis dedos, no puedo retenerlo para vivir lo que no he podido vivir con mi pieza TEA. Es un lío de sentimientos que se agudizan en Navidad. Son las fiestas de los niños, de la ilusión, de los nervios difícilmente controlables, de las noches que cuesta dormir esperando que se haga de día. Són épocas de escribir cartas a los Reyes Magos, de pedir un sueño que se haga realidad, de devorar los anuncios de juguetes e imaginarlos en propiedad.
Es complicado. Sé que muchos me dirán que hace unos años era incapaz de hacer cagar el Tió, que por muchas cajas envueltas en papel de regalo brillante y hermoso que le pusiéramos delante daba igual, porque era como si no las viera, como si la curiosidad no existiera. Hace un par o tres de años coge caja por caja y desenvuelve con extremada concentración... Canta la canción del cagatió y pica como todos sus primos ese tronco que llega a casa envuelto en una manta para quedarse unos días.
Sí, y por todos esos cambios estoy contenta, pero me gustaría más. Pienso que está entrando en el momento de contar ciertas verdades que rompen la magia de la Navidad, pero que para qué voy a hacerlo si tampoco lo vive como lo hacen los demás. Es todo demasiado triste para mí. Aunque no pierda las ganas de hacer que participe, aunque me rompa la mollera para escribir su carta, deseando haber acertado, aunque mi voz suene alegre y expectante el día seis por la mañana para sorprender, para despertar su curiosidad... Sigue siendo triste.
La noche de Reyes recibí un escrito que me removió por dentro. Que me dio un baño de realidad de todo lo que el autismo nos ha robado y todavía no nos habíamos dado cuenta.. Porque yo quería que mi hijo tuviera los Reyes que yo tuve. Porque desde que supe que tendría un hijo alimenté sueños romanticones que se rompieron al cabo de dos años de haber nacido. Soñaba con jugar juntos, a juegos distintos, a bailar toda canción que escuchásemos, a ayudarle con los interminables deberes del cole, a que viniera corriendo hacia mí cuando saliera del cole, tener nuestras conversaciones secretas, escuchar la incesante verborrea de los niños cuando empiezan a hablar... Soñaba... Pero no llegó y no sé si algo llegará.
Los reyes de mi pieza TEA intentan desde siempre que el día de Reyes sea un día mágico. El primer año acertaron con un precioso tobogán, la clavaron al siguiente con una cama elástica y a partir de ahí empezaron a ganar las derrotas ante los aciertos... Cada vez más. Pero sé que no se cansan de intentarlo. Me duele pensar que ese esfuerzo por probar y probar no signifique nada para mi pieza TEA como lo ha significado para mí lo que mis Reyes Magos hicieron para ver brillar mis ojos, para ver dibujada la mejor de las sonrisas ante ese comedor de sueños cumplidos. Me duele saber que los Reyes de mi pieza TEA jamás recibirán ese beso en la frente que yo, este pasado día de Reyes no pude evitar hacer a mis reyes particulares.
El tiempo pasa, no se detiene y hay que aceptar que no es como yo lo hubiera querido, pero ha sido. Y ha sido bonito. Y he sabido transmitirle felicidad a mi pieza TEA, no cuando es fácil, con regalos o excursiones deseadas. No, la he hecho, bueno no, la hemos hecho feliz día tras día, aprovechando sus demandas silenciosas, escuchando sus miradas, interpretando sus gestos.
No habrá beso en la frente, pero siempre estará su sonrisa eterna.
Os dejo el escrito en cuestión. Desconozco el autor, pero agradezco que lo escribiera.
"Una vez vi los Reyes Magos. No eran tres, eran dos y eran los mejores magos que he visto nunca. Se las arreglaban para que siempre hubiera algo a los zapatos, el mínimo, lo que fuera. Aunque no tuvieran nada, ellos conseguían que hubiera lo que para nosotros era todo.
Al tercer nunca lo vi, pero seguro que estaba cuidando los camellos. Nunca, nunca olvidaré a los dos reyes magos que vi. Seguro que vosotros también los visteis y sabéis quiénes son y que eran más magos que reyes. Si ha dejado de creer, si esta noche no ponga los zapatos, ni la paja, ni el agua, acérquese a sus reyes, dales un beso en la frente (sabéis que los tiene cerca) y los que no les tiene, sabed que desde un cielo precioso siguen viajando para seguir entregando ilusiones y sonrisas...
Agradeciéndoles la herencia porque ahora muchos de vosotros os habéis convertido en reyes y en magos. Y tal puede dejar a sus hijos esa magia que los convertirán en reyes y en magos... Y tal vez, dentro de unos años, vosotros recibiréis el beso en la frente y así será hasta el fin de los tiempos...
Feliz noche por los Reyes de hoy, los de ayer y los Reyes del futuro, porque no hay mejor reino que el mágico, ni mejores Reyes que vosotros...
Feliz noche de reyes a todos !!!! "
jueves, 31 de diciembre de 2020
PEQUEÑAS GRANDES HISTORIAS DE 2020
Este año parecía un año bonito. Ese 20 20 auguraba un gran año que se ha convertido en una pesadilla colectiva debido al coronavirus y una pandemia mundial que ni la imaginábamos ni la esperábamos.
Pero a pesar de todos esos sentimientos y emociones negativas que nos han acompañado casi todo el año, segur que han pasado cosas bonitas.
Un año más os invito a ver nuestro año, nuestras pequeñas grandes cosas. No sé todo lo que he ido contando, así que para mí también es un nuevo viaje. Un año que acaba, con un sinfín de cositas que contar.
Empezamos el año con la cabalgata de Reyes y los regalos que dejaron en casa. Un año más intentando encontrar la ilusión, crearla tal vez. Y a su manera, se ilusionó.
6 de enero de 2020

Mi pieza TEA se va haciendo mayor y los parques se le van quedando pequeños. Los toboganes cortos, los espacios para subirse estrechos, los niños que comparten parque con ella, pequeños. Y da penilla porque le encantan. Sé que hay opciones para niños más mayores, pero a mi pieza TEA le cuesta probarlo. Ya sea por miedo, ya sea por una cierta patosidad o por su tamaño grandote, le cuesta probar.
Y como cada año espero que esa boquita sople las velas. Y este era el año. Porque meses atrás decidí que de alguna manera tenía que ayudar a mi pieza TEA a aprender a soplar. Había muchas actividades que podía hacer, pero decidí que era mejor ir ensayando. Así que el primer día cogí un mechero y le expliqué que pronto sería su cumpleaños. Le dije que debía soplar las velas, le canté el cumpleaños feliz y... ¡Sorpresa! Sabía soplar. Cómo y cuándo lo aprendió no lo sé, pero mi asombro, mi emoción, eran plenos. Sabía soplar, y no fue casualidad porque cada vez que le decía que sería su cumple y que soplaría velas le preguntaba cómo y de su boquita salía esa leve brisa que apaga las velas imaginarias de un pastel todavía imaginario. Este año que cumple 8 por fin he visto apagar las velas.
23 de febrero de 2020

Nada que ver con mi pieza TEA en realidad. Más bien una reflexión en voz alta, cuando todavía no sabíamos la magnitud de lo que se nos venía encima.
13 de abril de 2020
28 de abril de 2020
Volvimos a probar hacer algo en la cocina, cocinar... bueno. Pero sí poner los ingredientes de un bizcocho.
scaba, paciente ha rellenado el yogur de harina con la cuchara, ha hecho trasvase del paquete de azúcar al yogur, ha tirado la levadura, me ha dado la leche y cuando ya estaban todos los ingredientes y satisfecha con el trabajo se ha ido.
al de verano, voy nombrando las marcas de los coches y mi pieza TEA repite obediente. Y hoy, su dedito me los iba señalando para que dijera la marca. Empieza a reconocer unas cuantas y a asociar marca con su dueño en la familia.
Si me dicen hace dos días que mi pieza TEA se miraría las vacas con curiosidad y sin forzar no me lo creo. No todo es mar y playa. También la montaña tiene sus cosas aunque la aprovechamos poco porque una servidora es muy patosa entre piedras y árboles.
El proceso de dibujar, de empezar a representar mediante el dibujo, cada vez va a más. Me encanta.
Quizás para muchos que este sea un dibujo de un niño de casi nueve años es un bodrio, una simplicidad y una falta de capacidad artística innegable. Para quienes conocen a mi pieza TEA, su historia, sus esfuerzos, su poco gusto por el dibujo, esto es un gran ole! Una ovación, un felicitarla sin más. Porque hace unos meses esos pelos tiesos o esos rizos (inspirados por mami) no existirían. Hace unos meses no hubiera sabido dónde van las manos ni los zapatos. Hace unos días esa tremenda sonrisa de boca abierta del niño de la derecha era una utopía.
23 de noviembre de 2020
Visto en el muro de @asoc.aspau.












































