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viernes, 28 de febrero de 2020

ESA MIRADA

Como otras tantas veces, ETB y yo un día andábamos filosofando. La vida, el porqué de las cosas, el sentido de la vida (si es que lo tiene)... No siempre estamos así. ETB y yo hemos crecido juntos y hemos compartido mil cosas, normalmente diversión, canciones, noches de cervecitas, días memorables en familia, risas y alguna que otra vez lágrimas. Pero alguna vez también nos ponemos serios y hablamos y recordamos y pensamos e imaginamos. Esta vez quizás todo vino porque nos llegó una mala racha en nuestras vidas, ETB por unos motivos y yo por otros. Y me habló de Steve Jobs, de un discurso sobre la vida, sobre el porqué de la vida. De su convicción que cualquier hecho, por bueno o malo que fuera tenía un sentido y al final todo encajaba. ETB me lo explicaba más convencido quizá que Jobs. Mi escepticismo no me permitía creerme que todo ocurre por algo y todo tiene su sentido. Y sabía cual era el motivo para no creer en ello. El único motivo que no cuadraba con la teoría maravillosa del sr. Jobs era el autismo de mi pieza TEA. Para mí no había, y de hecho todavía no hay ningún motivo, ningún porqué de este bicho inmortal que se comió un buen día a mi pieza TEA. ETB insistía. Decía que es conforme pasa la vida que empiezan a encajar las piezas de nuestras vidas. Y entonces, me paré a pensar. Recordé cuando era jovencilla y decía que nunca viviría en un pueblo. Acabé viviendo lejos de la ciudad, por amor, claro. Sin embargo, visto en perspectiva, era el mejor entorno, el mejor preparado para recibir a mi pieza TEA.

Visto así, pues vale. Tenía sentido, acabé en un pueblo porque en un futuro el peor suceso de mi vida sería menos duro en un entorno mucho menos anónimo u mucho menos frío que la ciudad. 

Siempre lo he dicho. A mi pieza TEA siempre le han rodeado grandes personas. Ya no tan solo la familia, sino que Montse la senyu en la guardería, que lo acogió tal y como era, con sus peculiaridades, que lo hizo crecer en un ambiente amable y confiado, que enseñó a los demás niños a querer a mi pieza TEA como otro niño más. Siguiendo con un cole que tal vez inseguro del resultado, aceptó a mi pieza TEA. Un colegio que apostó por la inclusión y que puso los medios necesarios para que mi pieza TEA fuera feliz en el cole, con sus apoyos para aprender a convivir con las normas del cole, con las normas de la sociedad. Y mi pieza TEA encontró a Cristina, encontró a Carme, encontró a Laura y a Sara,... Maestros y profesionales que le han dado cariño día a día, que lo tratan como otro niño aunque tenga sus cosas.

No es que lo quiera ver bonito. Es que lo vivo cada día. Lo oigo cada día. Sonrisas dirigidas a mi pieza TEA, palabras amables que sé que son sinceras, comentarios que me transmiten que mi pieza TEA es querida allí. 
Y me lo dicen muchas veces. Los compañeros lo quieren mucho. Lo adoran, ríen con mi hijo e intentan que participe en sus juegos. Y yo me lo creo, a pesar que me cuesta pensar que es tan bonito, tan bucólico, tan de película. 
Es cierto que más de una vez me han llegado dibujos con palabras del estilo guapo, t'estimo, mil corazones pintados... Y eso me da indicios que sí, que eso es así. 

Algunas mamis también me confirman ese cariño tan genuino de sus hijos hacia mi pieza TEA. Y yo me las creo y por dentro daría lo que fuera por ver a mi pieza TEA por un agujerito cuando está en el cole. 

Pues bien, esta ha sido hasta ahora la realidad contada por otros ojos, por otras subjetividades. Y yo me las he creído, con fe ciega porque eso, todas esas pequeñas explicaciones, son las que me dan vida y las que me hacen feliz. 

Ha pasado casi una semana. Una semana desde el colofón de carnaval. Una rua de pueblo con sus carrozas por quintas y a la que acudimos año tras año con mi pieza TEA. Por participar, por quererla como uno más, para no distanciarme más de lo que ya estamos con sus compañeros, porque mi pieza TEA también debe vivir estas fiestas locas que seguro le cuesta entender. 

Como cada año el gusanillo de la ansiedad recorría mi cuerpo. El año pasado fue bien. Pero el anterior nos tuvimos que ir antes de arrancar la rúa. La semana de carnaval en el cole fue bien, pero quizás mi pieza TEA ya estaba saturada de tanto disfraz y tantos cambios. La temática del disfraz me costaba la vida y eso que era fácil y cómodo tanto para ella como para mí. Pero Harry Potter queda lejos de nuestras vidas. Hice de tripas corazón y me vestí. Mi pieza TEA miraba mi capa y mi falda larga. Y yo le decía que también había una para ella. Y como el año pasado aceptó. Y como el año pasado se dejó disfrazar. Y esta vez se miraba al espejo y saltaba y sonreía. Estaba preparada para la rua.

SuperpapáTEA esta vez pudo venir. Mi pieza TEA corría por la calle más feliz que un anís. Cogimos el coche. Aparcamos y corriendo a encontrar su grupo. 

Y allí, ante mis ojos se inició una realidad más allá de las paredes del cole. De repente mil voces chillando "Arnau... Ha arribat L. Arnau". Y unas manos menudas me arrebataron a mi pieza TEA. Sin excusas, sin peros dos niñas se lo llevaron hacia el grupo., contentas, felices de que mi pieza TEA también se uniera a la fiesta. Niños que le saludaban, niñas que buscaban sus manos, niñas que se dejaban abrazar y le seguían el juego de imitar sus saltos, sus Aes, sus poses. 

Y ahí entendí que ese era su lugar, era su mundo, eran sus amigos. Una amistad a su manera. Un sentimiento auténtico, que sí, que esa realidad que me contaban era tal cual. 

Y empezamos a andar y los niños le daban bolsas de confeti cuando se le acababa la suya. Que de repente venía un niño, se plantaba ante mi pieza TEA y le decía "un petó". Le plantaba el beso y desaparecía. Cuando las bolsas de confeti se acabaron, sus compañeros le llenaban bolsitas con confeti q habían recogido del suelo para la rua nocturna. 

Detalles. Pequeños que a ojos ignorantes son poca cosa, pero que a nuestros ojos expertos era algo asombroso. 

Jobs tenía razón, todo ocurre por algo. Todo tiene su razón de ser, aunque todavía no sepa porqué el autismo quisiera dirigir nuestras vidas. 

Recibí videos, fotos. Momentos que no volverán, pero la mejor foto, la que mejor describe que mi pieza TEA es querida es la que me mandó la mamá de Beth. 

Y ella misma me lo hizo saber. No fuí yo la única que vio sentimientos asombrosos. Como dijo ella misma... Esa mirada que lo dice todo, esa manita que coge a mi pieza TEA. 


Amb el teu permís, Miriam, la foto del post és per la Beth i l'Arnau. 
Gracias. 



sábado, 8 de febrero de 2020

8 ANYS


Y otro año más. Le escribo a ella, a mi pieza TEA. Como siempre está en catalán, y como siempre, tenéis la traducción en castellano. PER MOLTS ANYS BITXO PETIT.

"No ens n'hem adonat. Amb la bogeria de la nostra carrera particular, no ho hem vist. I això que sempre estem junts, que sempre compartim taula, que cada dia ens diem bon dia i bona nit, tot i que va haver un temps que només ho somiava perquè la teva veu era muda per les paraules. Has crescut Arnau. T'has fet gran davant dels meus ulls. Avui fas 8 anys. I jo em sorprenc pensant on són tots aquests anys, què en queda de tot el que hem viscut. Amb certa enyorança, miro moltes vegades els àlbums de fotografies que des que vas néixer fins als quatre anys la iaia et feia amb tota la il·lusió del món. I molts cops sé segur quin dia i on et vaig fer aquesta o aquesta fotografia. I no ho puc evitar, se'm salten les llàgrimes, perquè voldria tornar a tenir-te petit, disfrutar-te molt més, donar-te més vidilla de la que t'hem donat... Però no pot ser. I en el fons, millor. Perquè ara que ets un nen gran i amb veu compartim moments únics. M'agrada el teu sentit de l'humor, tan senzill i alhora tan ocurrent. M'agrada veure com per fi reconeixes i saps anomenar animals, menjar o peces de roba. M'agrada comprovar que aquella por que em persegueix, aquella por de no farà, no aconseguirà, no dirà, tota aquella por del no, l'has anat fent fora de les nostres vides dia rera dia, demostrant que tot té el seu temps, que tu tens el teu ritme i suplicant d'alguna manera que mai dubtem de tu.

M'agrada veure't a l'escola. Perquè tot i que els teus companys i tu us feu grans, tot i que ells aviat pensaran per si mateixos i algun dia tindran clar que amb tu tot és molt complicat, que no t'agrada el futbol, ni jugar al pilla pilla, ni tenir complicitats, malgrat tot, segueixes sent un més, encara esteu units, encara tenen ganes d'abraçar-te i riure i divertir-se amb tu. 

M'agrada escoltar a tothom dir que aprens molt, que treballes molt concentrat i amb ganes i m'agrada sobretot quan sé que et fas estimar, que t'estimen de manera autèntica, sense pensar-s'ho gaire. 

Són vuit anys ja Arnau. Vuit anys on tu ens has ensenyat molt més del que ningú ens podrà ensenyar mai. He après a lluitar amb i per tu, he après a mirar tot el que ens envolta amb ulls diferents, a trobar bellesa i curiositat en un entorn on ningú s'hi para a mirar. He après a no tenir por de ser amable i sincera, he après a estar orgullossísima de tu en tot moment. He après a deixar estar el ridícul tancat a casa, per sentir-me viva corrent amb tu, baixant per tobogans amb tu, saltant davant dels semàfors o inclús barallant-nos una mica enfadats quan tot enfadat t'has tirat a terra.

Ho ets tot per mi Arnau. I avui que comences un nou any, avui que ja ets una mica més gran, només desitjo que tot el camí que caminis el facis orgullós, que segueixis sense por a aprendre, que creixis donant-nos noves alegries i nous reptes. T'acompanyarem Arnau, t'ajudarem i el camí el farem junts, agafats de la mà, com sempre i per sempre". 



"No nos hemos dado cuenta. Con la locura de nuestra carrera particular, no lo hemos visto. Y eso que siempre estamos juntos, que siempre compartimos mesa, que cada día nos decimos buenos días y buenas noches, aunque hubo un tiempo que sólo lo soñaba para que tu voz era muda para las palabras. Has crecido Arnau. Te has hecho mayor delante de mis ojos. Hoy haces 8 años. Y yo me sorprendo pensando dónde están todos estos años, ¿qué queda de todo lo que hemos vivido. con cierta añoranza, miro muchas veces los álbumes de fotografías que desde que naciste hasta los cuatro años la abuela te hacía con toda la ilusión del mundo. y muchas veces sé seguro qué día y donde te hacer esta o esta fotografía. Y no lo puedo evitar, me saltan las lágrimas, porque quisiera volver a tenerte pequeño, disfrutar hacerte mucho más, dar más vidilla de la que te hemos dado ... Pero no puede ser. y en el fondo, mejor. Porque ahora que eres un niño grande y con voz compartimos momentos únicos. Me gusta tu sentido del humor, tan sencillo ya la vez tan ocurrente. Me gusta ver cómo por fin reconoces y sabes nombrar animales, comida o prendas. Me gusta comprobar que ese miedo que me persigue, ese miedo de no hará, no conseguirá, no dirá, toda aquella miedo del no, lo has ido haciendo fuera de nuestras vidas día tras día, demostrando que todo tiene su tiempo , que tú tienes tu ritmo y suplicante de alguna manera que nunca dudamos de ti.

Me gusta verte en la escuela. Porque aunque tus compañeros y tú os haga grandes, aunque ellos pronto pensarán por sí mismos y algún día tendrán claro que contigo todo es muy complicado, que no te gusta el fútbol, ​​ni jugar al pilla pilla, ni tener complicidades, a pesar de todo, sigues siendo uno más, aunque está unidos, todavía tienen ganas de abrazarte y reír y divertirse contigo.

Me gusta escuchar a todos decir que aprendes mucho, que trabajas muy concentrado y con ganas y me gusta sobre todo cuando sé que te haces querer, que te quieren de manera auténtica, sin pensarlo mucho.

Son ocho años ya Arnau. Ocho años donde tú nos has enseñado mucho más de lo que nadie nos podrá enseñar nunca. He aprendido a luchar con y por ti, he aprendido a mirar todo lo que nos rodea con ojos diferentes, a encontrar belleza y curiosidad en un entorno donde nadie se para a mirar. He aprendido a no tener miedo de ser amable y sincera, he aprendido a estar orgullossísima de ti en todo momento. He aprendido a dejar estar el ridículo encerrado en casa, para sentirme viva corriente contigo, bajando por toboganes contigo, saltando delante de los semáforos o incluso peleando un poco enfadados cuando todo enfadado te has tirado en el suelo.

Lo eres todo para mí Arnau. Y hoy que empiezas un nuevo año, hoy que ya eres un poco más grande, sólo deseo que todo el camino que andes lo hagas orgulloso, que sigas sin miedo a aprender, que crezcas dándonos nuevas alegrías y nuevos retos. Te acompañaremos Arnau, te ayudaremos y el camino lo haremos juntos, cogidos de la mano, como siempre y para siempre ".

martes, 4 de febrero de 2020

FLORES

Facebook nos hizo reencontrar hace 12 años. Compañera, casi amiga de la infancia, en un cole de barrio. Estuvimos hablando por messenger sin pensar-nos ninguna de las dos que no sería solo una conversación de cordialidad. Eran los inicios del Facebook. Chafarderos como nadie, buscábamos nombres de la infancia, del instituto o de épocas olvidadas pero que formaban parte de nuestras historias. Se creaban grupos de colegios, de quintas de colegios, con esa ilusión inútil de reencontrarse 20 años después en una cena que me parecía pura hipocresía y de la nada nuevo que contar por mi parte.
Empezaron a salir fotos de segundo, de tercero o del viaje de fin de curso. Y allí estábamos, a cursos juntas, a cursos que ni hola. En el viaje de fin de curso compartimos habitación en Madrid y también fotos de incipientes adolescentes felices porque habían una gran aventura.
En mi caso esa cena nunca la materialicé. Porque no quería, tenía suficiente con mantener a mi amiga de la infancia, R. 
Nunca te podré agradecer que tuvieras el descaro de hablar conmigo en cuanto leíste el primer post de mi pieza TEA, donde explicaba al mundo que mi pequeño tenía autismo. Y siempre recordaré cómo empezaste a hablarme de reiki, reflexoterapia o de las flores de Bach. Y cómo te iba leyendo mientras con total convicción me decías que seguro que ayudarían a mi pieza TEA. Y yo escéptica. Ciega porque la gran mayoría de la comunidad azul rechazaba cualquier pseudociencia, cualquier cosa que no estuviera probado científicamente.
Eran los inicios de mis andanzas con el autismo, con el estar perdido y sin saber qué podría ir bien o no. Así que de perdidos al río. 
Hacía mil años que no habíamos coincidido. Quizás desde el año 91 cuando la EGB quedó atrás para siempre, con recuerdos buenos y menos buenos, con nombres que por lo que sea, quedan en la memoria. 
Y no dudaste en acompañarme con mi pieza TEA a probar las flores. Abierta, alegre, espontánea, con ganas de vivir. Sin encontrar problema al hecho que hiciera más de 20 años que nuestros ojos no se habían vuelto a mirar ni que ninguna nos regaláramos una sonrisa. 
Y esas flores M., esas flores han sido un salvavidas en nuestro día a día. Sugestión, fe o real efectividad, nos han dado muchos momentos de paz en nuestro día a día, han convertido berrinches de mi pieza TEA en sonrisas eternas.
M. te echaré de menos. Porque me has enseñado a no tirar la toalla, porque he aprendido de ti a tener esperanza y a creer en mí. A entender que a pesar de todo la vida es bonita. 
Estés donde estés, espero que tu sonrisa eterna se dibuje cada vez que mi pieza TEA avance, que tu seguridad al decirme que avanzará y hablará se haga realidad. Que te rías con las aventuras de mi pieza TEA. 
Formas parte del camino de mi pieza TEA y eso querida M. no lo olvidaré. 

viernes, 24 de enero de 2020

MI TORBELLINO DE EMOCIONES

Me gusta observarte. Siempre, cada día, a cada momento, en diferentes situaciones, haciendo lo mismo por enésima vez o haciendo algo por primera vez, con cierta reticencia, pero haciéndolo. No se trata de mirar sin más. Se trata de ver. De ir más allá de la escena. De adentrarme en los pequeños detalles que conforman la situación y comparar. Sí, compararte a tí contigo mismo. Es fundamental. Es la base de todo tu camino. Ver dónde estabas y ver dónde estás. 

Hurgar en mis recuerdos, en los cientos de vídeos que te hago día sí y día también. Ese pequeño gesto, ese pequeño gruñido, ese nuevo intento de pronunciar mejor la R, esa mirada dirigida a algo que antes se te escapaba. Cualquier pequeño detalle me informa de que tu camino no ha llegado a su fin. Esa nimiedad me invita a seguir positiva y optimista con tus pequeños grandes avances. 

Me haces llorar muchas veces, por esta condición absurda que sin saber porqué te tocó. Me haces llorar muchas veces cuando tu rigidez nos impide disfrutar de algún que otro paseo. Me haces llorar cuando te niegas en redondo a comer algo que hace un tiempo te gustaba y te pones terco y quieres empujarme y te enfadas. Me entristece cuando un bucle aparece en tus cavilaciones y no sabes cómo dejarlo ir, porque lloras, saltas de rabia y la impotencia para poder ayudarte se apodera de mi. Son ese tipo de lágrimas que duelen, que abrasan mi piel mientras caen por mis mejillas. Son esas lágrimas que nadie ve porque no dejo que nadie las vea. Son esas lágrimas que surgen a solas y que no quiero que no veas nunca, porque tú no lo haces por tocar las narices. Tú no te enfadas al estilo berrinche niño malcriado. No. Tú te enfadas porque en ese momento ese bucle es algo importante para ti. Tú te enfadas porque cada ve eres más mayor y tienes tu opinión sobre si esta comida que te doy, realmente te gusta o no. Tú no me empujas alguna vez para hacerme daño, no, lo haces porque no tienes otra manera de mostrarme tu disconformidad. Aún no sabes que tu voz y las palabras son un arma valiosa no tan solo para pedir sino para expresar lo que sientes. Pero llegará. Lo sé. 

Pero también me haces llorar cuando cantamos juntos, cuando sin esperarlo me pides tú mismo hacer un puzzle y miras el modelo para que sea más fácil armarlo. Me haces llorar cuando te veo sonreír a los niños del cole o a tus maestros y monitores. Me haces llorar cuando sin que nadie te lo diga llevas tu plato a la cocina o cuando nos abrazas a superpapáTEA o a mí sin ningún motivo, porque sí. Me saltan esas lágrimas dulces cuando una nueva situación no te supera y sales airoso de ella. Me haces llorar de emoción cuando descubro que sabes usar el ratón del ordenador o sabes ponerte los calcetines. 

Y me haces reír. Mucho. Eres divertido a tu manera, eres capaz de bromear y mirarme con esa cara de pillo que me comería a besos una y otra vez. Me haces reír cuando tu propia risa te ahoga. Me haces reír cuando haces alguna trastada y te descubro y me miras con esos ojillos que me dicen: "me has pillao mama". Me sale esa sonrisa tonta cada vez que me llamas diciéndome: "la mama" al estilo italiano. Pero aun sonrío más cuando me acuerdo que hace dos días por fin se te ocurrió decirme simple y llanamente: "mama". Men ensancho toda yo cuando veo esa devoción por tu padre y cómo te gusta llamarle "aa dedo".

Me despiertas un torbellino de emociones. ¿lo sabes, verdad? emociones y sentimientos genuinos, lo que me hacen sentir viva, los que me hacen mirar el presente sin querer cotillear qué hay detrás de la cortina que lleva al futuro. Porque he aprendido. Lo tengo claro, lo que me das ahora es lo que vale, lo que vivimos juntos es lo que importa. 

Y por eso te observo porque cada día hay algo nuevo que me dice que tu cabecita loca trabaja sin parar. Que tu cabecita distraída quiere aprender. Y estoy muy orgullosa de ti, mi querida pieza TEA. No lo olvides nunca. Porque no quiero a otro niño que no seas tú, tal y como eres, tal y como creces. 

Eres mi torbellino de emociones preferido. 


martes, 14 de enero de 2020

El PARCHÍS

Una conversación aparentemente trivial puede convertirse en la cerilla que enciende la mecha de los pensamientos individuales. Una simple palabra, un simple recuerdo explicado como anécdota tonta puede despertar un torbellino de pensamientos y emociones, sentimientos olvidados o incluso nuevos sentimientos que nadie se había planteado. Y es como tirar de un hilo que está mezclado con otros hilos. Como explicaba Martín Gaite en su "RETAHILAS".

Muchas veces me he quedado absorta siguiendo mentalmente el camino que ha hecho ese hilo para partir de un pensamiento y llegar a otro que no tiene nada en común con el primero. La belleza de la mente humana, lo sorprendente de algo que se me escapa muy mucho como es el dejar fluir el pensamiento, así sin más. Me maravilla. Ese poder de viajar por aquí y por allá, que una cosa lleva a la otra y esta otra te abre la puerta para que llegues lejos, muy lejos en los pensamientos. Despertar recuerdos, motivar historias, escuchar palabras que parecían haberse borrado al momento de haberlas dicho. 

Y leyendo el grupo de WhatsApp familiar, lo vuelvo a vivir. Los tres, pequeños aún, lejos de saber lo que el futuro nos traería, admirábamos absortos aquel parchís. Un parchís diferente, un parchís digno de mirarse una y otra vez. Porque no era un parchís como los que todo el mundo tiene en casa. No era un parchís magnético, ni un tablero cuadrado, no era de plástico, pero sí de madera. No era un parchís para cuatro, era para seis... U ocho como me vino al principio el recuerdo. Después el recuerdo vívido me confirmó que era de seis. Era de madera, y redondo, sí redondo. Y bajo cada color se escondía un cajón para guardar las fichas y los cubiletes. Cajoncitos de madera con un pequeño tirador. Todo muy bonito, todo muy señorial. Y el tablero estaba custodiado por un grueso cristal... Y quizás, solo quizás, ese fuera el motivo por el que el parchís acabó en la basura. Pero eso es otra historia y en realidad no importa cual fue su final.

Y había otra cosa curiosa, nueva, diferente en ese parchís. Un solo dado para los seis jugadores. Un dado atrapado en el centro del tablero. Un dado que no podíamos coger, ni podíamos tirar con las manos. Se movía cuando pulsábamos un botoncito situado encima de los cajoncillos.

Nuestros ojos infantiles lo miraban y observaban con detenimiento, alucinados por algo tan raro, pero tan espectacular. Encantados de que fuera de nuestra propiedad. Aunque no tuviéramos ni idea de quién lo dejó en nuestras manos.

Y de una conversación de un parchís olvidado, no tan solo viajé yo al pasado. Viajó superabuela TEA recordando una partida interminable con los amigos, lo revivió mi hermano buscando una foto de algún parchís que se pareciera.

Quizás volaron muchos recuerdos olvidados por nuestras mentes, cada uno con los suyos, cada uno con una historia que se guardó para sí mismo, que le hizo sonreír, por lo bonito de lo vivido allí, por recordar a esos primos unidos. O quizás con una punzadita que recuerda que todo aquello queda ya muy lejos. Pero esos hilos que cada uno siguió son solo suyos, son su secreto y son sus emociones.

La mía, mi hilo buscó a los tres primos pequeños, los que siempre estaban juntos e iban liderados por una alma inquieta del que se sabe que es el mayor, que el segundo lo seguirá y que la otra es demasiado pequeña para llevarle la contraria. 

Me fuí buscando momentos. Recordando las risas, las peleas en nuestros juegos. Recordé mil cosas que mis padres nos hicieron vivir, que las tenemos grabadas ahí, en nuestro ser. Que quizás no las tengamos presentes día a día, pero que un día, tirando del famoso hilo, salen a la luz y los puedes contar y los puedes revivir y puedes agradecer todo lo bonito que has vivido.

Y de ahí me fuí a pensar en mí pieza TEA. En su autismo, en el misterio de su cabecita loca que nunca sé qué siente y nunca sé qué piensa. Y me pregunté si mi hijo recordaría momentos regalados. Si sería capaz de recordar la paciencia que tenemos con su hora de dormir. Si le saldría la sonrisa melancólica recordando nuestros juegos con las palabras y esas risas locas que me contagían día sí y día también. Si mi pieza TEA sería capaz de valorar y tener como un tesoro estos momentos compartidos. O si recordaría, algún día, las tardes de aplastació con superpapáTEA. 

Y fuí más allá. Y me cuestioné si sería capaz de evocar a sus abuelos cuando fuera mayor y si tendría algún recuerdo bonito de ellos. Si... Si... Si... Todo condicional, todo en el aire, todo un no lo sé. 

Y paré. Porque dolió. Ese hilo del que tiré dolía. Porque no lo sé. Porque no sé si mi pieza TEA algún día podrá compartir recuerdos, si los tiene. O si esos recuerdos van acompañados de sentimientos y emociones o son un dato, frío y calculado. Puesto en orden cronológico sin ningún otro fin que el de ser un dato.
Me gustaría que fuera capaz de tener recuerdos bonitos, de recordar las mañanas de parque conmigo y los paseos en patinete con superpapáTEA. Sería un sueño que evocara los suaves aromas de comida haciéndose que su padre le prepara o que empezara cantar canciones que yo, su mami, le canta una y otra vez.

Me gustaría, ¡y tanto que me gustaría! 



sábado, 28 de diciembre de 2019

PEQUEÑAS Y GRANDES HISTORIAS DE 2019





Como viene siendo tradición, este post es para recolipar pequeñas entradas de mi pieza TEA en Facebook. Un año entero para contar alguna que otra victoria y quizás algún tropiezo. No lo sé. Quizás me sorprenda cuando empiece a recopilar. Sé que ha sido un año un poco silencioso en cuanto a contar cosas, pero los quehaceres diarios de trabajo, casa, amigos y familia no me han dado mucho espacio para ponerme a escribir. 

Así que sin más, empiezo este resumen. A la espera de pequeñas historias que por lo que sea he olvidado. 

3 de enero de 2019

La imagen puede contener: 1 persona, sentado, niños, calzado y exteriorLa vida está llena de gestos amables. Sólo hay que saberlos ver y valorarlos. Hoy en el parque mi pieza TEA ha querido subirse a una rueda que gira pero dos crías adolescentes estaban ahí contándose sus cosas así que le he dicho a mi pieza TEA que al volver de los columpios subiríamos. Cuando hemos vuelto, mi pieza TEA ha corrido hacia la rueda y se ha sentado, pero había dos adolescentes, un chico y una chica hablando justo ahí. Le he dicho a Arnau que estaban ellos y que no podíamos hacerla girar. Unos segundos más tarde mi pieza TEA, sentada en la rueda, empezaba a girar. Y es que el chico no se lo ha pensado dos veces. Mi pieza TEA se lo miraba feliz y yo con una emoción de aquellas de aaaixxx. Da igual si lo ha hecho por Arnau o para impresionar a la chavala... el caso es que con un gesto tan fácil ha hecho feliz a mi pieza TEA.



9 de enero de 2019

La imagen puede contener: una o varias personas
La imagen puede contener: una o varias personasLos reyes trajeron un tren a mi pieza TEA. Hoy lo hemos estrenado y para ponerle más jugo al juego hemos construido tres puentes. Estaba bien pero mi pieza TEA ha decidido juntar los tres puentes supongo que para crear un túnel. Han sido diez cortos minutos de juego pero le ha encantado ver ese tren pasar una y otra vez por ese supertúnel.




13 de enero de 2019

La imagen puede contener: textoHace unos años superpapáTEA era invisible a los ojos de mi pieza TEA. Solo existía mamá. Pero la cosntancia, el encontrarse el uno al otro, el insistir en jugar juntos, cogerlo de la mano, disfrutar... un cajón lleno de pequeñas cosas, los ha unido. Mi pieza TEA no entiende su casa sin "el aa". Se nota. Si estamos todos mi pieza TEA es mucho más feliz! (Del muro de lidia castro).








24 de enero de 2019

Siempre se dice que debemos utilizar sus intereses para aprender otras cosas. Uno de los intereses de mi pieza TEA son las marcas de móviles y televisores. Hoy, C. me envía un audio que decía: " me dice H y yo escribo H. Me dice U y yo, pensando en números escribo el número 1... Me coge el boli i escribe H, la letra U i AWEI... Mi móvil es Huawei.. y después me escribe Samsung y Sony... Me ha dejado parada... Está avanzando superbien".
Y es que no importa si escribe marcas o nombres, el caso es que es capaz de escribir.. y creo que bastante bien. Gracias C. por estos regalos y a ti mi pieza TEA por hacerlos posible.

                La imagen puede contener: una o varias personas    No hay descripción de la foto disponible.


27 de enero de 2019

No hay descripción de la foto disponible.Buscar juegos que más o menos le llamen la atención cuesta. Este dominó hace tres años que estaba ahí guardado. Hace poco lo saqué de nuevo porque mi pieza TEA más o menos ya sabe contar, discrimina colores ... El interés por los números y los colores... Su forma de poner las fichas no es la tradicional, no jugamos por turnos, sino que le voy dando yo las fichas para que las coloque... El resultado cada día más cuidadoso.








14 de febrero de 2019

Descubrir que hay regalos que parecen simples, pero que bien valen una sonrisa, una emoción descontrolada y un nuevo compañero de viaje. Su pasión por los semáforos ha llegado a nuestra casa.

No hay descripción de la foto disponible.          La imagen puede contener: una o varias personas



25 de febrero de 2019

La paciencia lo es todo en nuestras piezas TEA. No querer correr, saber que es mejor lento pero seguro que rápido y mal. Mediados de curso y el resultado está siendo increíble. Sueños lejanos que de repente se hacen realidad. Escribir solo, aunque sea escribir su interés. El trabajo bien hecho en el cole da sus frutos. Orgullosa de ti, agradecida a las grandes personas que te rodean en tu día a día.



16 de marzo de 2019

No hay descripción de la foto disponible.No hay descripción de la foto disponible.Que en el cole es feliz, lo sabemos. Que en el cole aprende, lo sabemos. Que no aprende lo mismo que los demás, lo sabemos también. Pero no importa. Mi pieza TEA se ha vuelto un supertrabajador y los avances se notan en su día a día. Y cuando nos entregan sus álbumes de primer y segundo trimestre, lo vemos. Muy claro. Para muestra, un botón. Ese trazo que no veía su realidad... ahora lo es. Orgullosa, emocionada, agradecida y feliz por el trabajo bien hecho.






20 de abril de 2019 

La imagen puede contener: 1 persona, de pie y exterior
Imágenes como esta son las que valen mucho la pena. Superabuela TEA y mi pieza TEA. Complicidad no buscada pero encontrada. Miradas cómplices, un quererse porque sí. Son momentos, son gestos. Y es lo más.










11 de mayo de 2019

Hoy hemos ido al parque. Mi pieza TEA sigue siempre los mismos pasos. Primero la rueda, después las minicolchonetas, pasamos por letras que se escalan, columpios, tobogán y por último balancín. Al llegar, la rueda estaba plagada de niños que giraban sin parar ayudadas por un adulto. Mi pieza TEA viendo tanto niño quería subir pero se iba a correr esperando que se despejara. Pero los niños disfrutaban de lo lindo y no se iban a bajar. SuperpapáTEA ha decidido que Arnau también tenía derecho a participar y se lo ha llevado a la rueda. Se ha sentado y el adulto rápido le ha dado instrucciones. Demasiadas. Sin pensármelo le he dicho que no lo iba a entender. La asociación ha sido rápida y el adulto se ha disculpado. Le he dicho que no pasaba nada. Y de golpe ha empezado a hacer rodar la rueda con un montón de críos subidos, algunos ayudaban a rodar, otros animaban a hacerlo más rápido y mi pieza TEA ha levantado pies y ha empezado a sonreír de plena felicidad. Cinco minutos de uno más, cinco minutos de diversión compartida y la bonita frase de un niño: "se lo está pasando muy bien".





18 de mayo de 2019

La imagen puede contener: 1 persona, sentado y primer planoEsta tarde mi pieza TEA nos ha vuelto a dar una lección de valentía. Por segunda vez le han tenido que sacar dos dientes de leche que se negaban a caer. Y una vez más nos ha demostrado que anticipar las situaciones y pensar en lo peor no vale la pena. Tres minutos angustiosos para mi pieza TEA y para nosotros sus papis. Pero prueba superada con nota. Ahora mi pieza TEA va mellá! (De momento no hay foto... pero la comseguiré).







21 de mayo de 2019

La imagen puede contener: una o varias personas
Tenías tres años. Ibas en carro todavía y yo tenía miedo. Un viaje de una hora hasta Barcelona. Demasiado tiempo para aburrirte ... o no. Y aquellos aplausos cada vez que se abrían las puertas como por arte de magia, aquel paisaje que pasaba a toda velocidad ante tus ojos ... de las primeras veces que me demostraste que siempre tenía que confiar en ti. #primerviajeentren.








25 de mayo de 2019

A mi pieza TEA no le gusta pintar o quizás es que requiere tanta atención y concentración que ya se le hace cuesta arriba. Para trabajar un poquito este tema hemos recurrido a las mandalas y la verdad es que no lo hace tan mal!






27 de mayo de 2019 

La imagen puede contener: una o varias personas, personas de pie, cancha de básquet, calzado e interiorY así pasamos una tarde preverano. Con una de las cosas que más le gustan a mi pieza TEA. Movimiento, vida, luz... pero eso no ha sido lo bonito de la tarde. Lo bonito ha sido que el propietario de las colchonetas se acordaba de la condición de mi pieza TEA por otra ocasión en otro pueblo. Y ha sido comprensivo con sus saltos de una colchoneta a la otra. Y con paciencia me ha ayudado a sacarlo cuando se le ha acabado el tiempo. Personas que valen la pena. Personas humanas que entienden que en ocasiones hay que se permisivo. #autismo #autism #autisme #mipiezatea




29 de mayo de 2019 

Muchas veces no prestamos atención a las pequeñas cosas, no les damos la importancia que merecen y es una pena. Porque hay pequeñas grandes cosas que te sacan una sonrisa, que te ensanchan el corazón y te hacen pensar que vale la pena seguir pa'lante.
Hoy, en la mochila de mi pieza TEA un pequeño regalo, escondido en uno de los bolsillos. No sé quién lo ha dejado, pero sea quien sea muchas gracias, por el regalo y por lo bonito del mensaje. #escolaordinaria #unomás







2 de junio de 2019 

Y casi no llego a tiempo para enseñaros a mi mellao favorito. Mi pieza TEA con su sonrisa eterna y sus dos palas a medio salir.


3 de junio de 2019

Tener espacio en casa es fantástico para,mi pieza TEA. Ahora, mientras no montamos la piscina se distrae balanceándose en la hamaca mientras espera ese primer chapuzón que se resiste a llegar.




8 de junio de 2019

No hay mejor manera de empezar el fin de semana que ir por fin a nuestra playa. Emoción infinita en sus ojos, en sus movimientos. Y yo, enamorada de ver a mi pieza TEA así, feliz como una perdiz, y libre muy libre...


22 de junio de 2019

Se acabó el curso. Dos meses por delante con pocas rutinas, mucho movimiento de un lado para el otro y con ganas de que todo salga bien. Se acabó el curso, el día a día tan planificado, tan fácil, tan rutinario... pero con ese final de curso llega lo que más le gusta a mi pieza TEA. Piscina, playa, olas, chapoteos... vida. Bienvenido verano!

24 de junio de 2019

Sé que los petardos estos días son el enemigo número uno de muchas piezas TEA. Sé que si fuera por muchas familias prohibirían petardos y fuegos artificiales para San Juan. Sin embargo, para mí esta noche mágica es una tradición. En nuestra familia lo hemos celebrado siempre a lo grande. Los niños han disfrutado tirando mil petardos, encendiendo coloridas bengalas o admirando ese azul oscuro del cielo iluminado por bellas formas. Y esa era una de esas espinitas que tenía clavadas. Mi pieza TEA nunca ha mostrado interés, no le gustan ni le diagustan demasiado. Pero este año ha descubierto las bombetas. Simples, miy simples. Le han interesado y por primera vez le he comprado material para esta noche tan nuestra. Así que aunque sé que los petardos y demás pirotecnias son muy odiados yo me he emocionado viendo esas manitas cogiendo las bombetas y tirando una tras otra.

La imagen puede contener: 1 persona, sentadoLa imagen puede contener: 1 persona, sentado


10 de julio de 2019

La imagen puede contener: una o varias personas y primer planoHoy ha sido un día triste. Las injusticias de la vida, las que no se entienden y no deberían ocurrir. No tienen nada que ver con nuestra familia pero dejan un poco malestar en el cuerpo. Te das cuenta q en realidad no pintamos mucho en esta vida, que en realidad somos una mota de polvo. Y ese pensamiento me iba rondando toda la mañana. Hoy día de viento. Y de golpe reparo en una mariposa revoloteando por el patio de mi trabajo. No suele aparecer ninguna por ahí. Y la he observado y he visto q el viento le impedía abrir sus alas. Después de una lucha poco fructífera ha caído al suelo con sus alas plegadas. Los niños me decían "aiposa aiposa" y yo, por miedo a que la chafaran con sus deditos curiosos me he levantado y le he tendido mi dedo. Como si esperara justamente ese apoyo, la mariposa ha subido a mi dedo. Tiesa, con sus preciosas alas aun plegadas. De golpe las ha abierto y ha emprendido de nuevp el vuelo. Unos segundos y ya no la he visto más. He sonreído. Al fin y al cabo aunque seamos una mota de polvo, aunque parezca que no somos imprescindibles sé que siempre seré el apoyo y la ayuda de alguien. Ese alguien hermoso que agita sus alas, que quiere volar, que quiere ser. Ella, mi pieza TEA.



17 de julio de 2019 

"Y es que aunque siempre estará superabuelaTEA, también está superabueloTEA. Sé que le ha costado entender todo lo que rodea el autismo de mi pieza TEA, sé que ha llorado como el que más por ese sufrimiento que conlleva el autismo, pero no se ha dejado vencer. Ha aprendido a quererlo y a entenderlo tal y como es, aunque a veces duela, aunque a veces haga reír. Pero está ahí y sé que sin él nada sería lo mismo." Extraído post 2018






30 de agosto de 2019


Este año la playa y la afición por los números de mi pieza TEA nos ha permitido disfrutar más relajadamente de nuestras maratonianas y remojadas jornadas playeras. Mi pieza TEA me dice un número y yo lo tengo que escribir. Mientras yo lo escribo en la arena ella se remoja feliz dentro del agua y cuando lo cree oportuno corre hacia donde estoy para verificar que he escrito correctamente el número que me ha pedido. A veces me da por ponerlo expresamente mal. Mi pieza TEA lo mira con cara seria y con el pie borra lo escrito y repite lo que hay que escribir. Juegos simples, juegos compartidos. Risas suyas y sonrisas mías. Y qué bien nos lo pasamos!


21 de septiembre de 2019

Pequeños pasitos hacia delante, solo buscamos eso. No hacen falta grandes saltos, no necesitamos lo más, sólo queremos ver que seguimos avanzando. Hoy hemos probado copiar un dibujo. Una cara simple, muy muy sencilla. El resultado... Estupendo!











1 de noviembre de 2019

Y así, sin esperarlo, mi pieza TEA hoy nos regala sus primeros pasos en patinete. Después de un tiempo de ir montado con superpapáTEA en patinete, después de haberle animado mil veces a que lo hiciera ella y negarse, hace unos días practicamos juntos, como cuando se aprende con las bicis, ayudando desde atrás. Y Hoy por fin, camina solita.



9 de noviembre de 2019


La imagen puede contener: exteriorLa imagen puede contener: 1 persona, calzado, niños y exteriorLos juegos y aficiones de mi pieza TEA muchas veces son extravagantes a ojos ajenos. Saltar ante los semáforos, cotillear dentro de los portales, elegir por orden los diferents volúmenes de una enciclopèdia, correr, saltar sin parar, mirar perspectivas... Son algunas de las primordiales. Pero también está esa afición tan genuina de ver disfrutar mirando los coches pasar y escuchar el ruido que hacen al pasar por la bandas sonoras. Y en esas estamos. Sentados en un bordillo esparando que pasen coches. No me importa lo que piensen los ojos ajenos. Mi pieza TEA es feliz y yo soy feliz.

20 de diciembre de 2019

Último día de trimestre. Empiezan vacaciones pero primero toca vaciar mochila del cole. Sus fiambreras de desayuno y almuerzo, su bata, su botellita de agua y su agenda. Abro la agenda, veo dos manualidades sencillas pero que llevan escrito su nombre de su puño y letra. Y también está la carta de los reyes magos. Pienso: "serán rallotes, como siempre". Y la abro. Y sonrío. Y leo, sí, Leo. Su primera carta escrita. Sé que le han ido dictando letra a letra. Pero da igual. Es su primera carta escrita para los Reyes Magos. Gracias a tod@s l@s que trabajáis y estáis cada día con mi pieza TEA.



24 de diciembre de 2019

Un año más para desearos feliz Navidad! A la espera de un nuevo año. Con la ilusión de seguir dando pasitos aunque encontremos alguna que otra piedra en el camino... Cuando ocurra, la echaremos con una sutil patadita!

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Y hasta aquí llega nuestro año. Cortito. Una muestra tan sólo. Pero el viaje ha valido la pena. He visto a mi pieza TEA escribir, jugar, aprender, disfrutar y superar malos momentos. Sin embargo, creo que el año ha sido más que lo que hoy he visto. Para el año que viene espero poder compartir mucho más. Estos viajes de doce meses en 10 minutos valen mucho la pena. 

FELIZ AÑO!